miércoles, 1 de marzo de 2017

COMITE DE JURISTAS DE COREA

Comité de Juristas de Corea condena la actitud hostil de Malasia El 13 de febrero, un ciudadano de la República Popular Democrática de Corea quien poseyó el pasaporte diplomático, se puso inesperadamente en choque en vísperas de la subida al avión y se falleció en el camino de trasladarse al hospital. Al principio, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Malasia y la parte del hospital confirmaron el hecho de que esta muerte fue causada por el ataque cardíaco a la Embajada de la RPDC en Malasia que ejerce el derecho de protección consular para el ciudadano coreano e informaron la decisión de transferir el cadáver para incinerarlo. 
Por eso, la embajada coreana confirmó la identidad del fallecido y demandó entregar el cadáver. Pero, ese día por la noche una prensa conservadora del Sur de Corea insistió en que según la "fuente gubernamental" eso fue ocasionado por el "envenenamiento" por alguien. Como estaba esperándolo la policía secreta de Malasia lo hizo sin ton ni son como un hecho consumado y propuso el problema de autopsia del cadáver creando complejidades del caso. La Embajada de la RPDC aclaró la posición de que no hay necesidad de hacer autopsia porque fue confirmado como muerte por el choque cardíaco y que no puede hacerlo porque el fallecido es poseedor del pasaporte diplomático que es el objeto de jurisdicción extraterritorial según el Convenio de Viena. Pero, la parte de Malasia realizó la autopsia del cadáver sin ningún acuerdo con la parte coreana ni presencia de ésta despreciando nuestra demanda justa y la ley internacional e insistió en la necesidad de la segunda autopsia sin publicar el resultado de la primera prueba.
 Esto deviene la abierta violación a la soberanía de la RPDC y a los derechos humanos y un acto antiético. Así condena el vocero del Comité de Juristas de Corea en su declaración del día 22 y continúa: Lo que no podemos pasar por alto es que tales actos injustos de la parte malasiana se coinciden en el mismo tiempo con los alborotos de intriga de las autoridades surcoreanas contra la RPDC. Antes de ser publicado el resultado de autopsia los medios de prensa conservadores del Sur de Corea empezaron a divulgar con tesón los rumores del "envenenamiento por las dos agentes del Buró General de Reconocimiento del Norte de Corea" y de la "innegable maniobra del Norte de Corea", etc. Se manifestó muy claramente la reacción de las autoridades surcoreanas: el día 14, un día después del caso, Chongwadae empezó a hacer bulla y se realizó el día 16 la reunión a nivel ministerial y, al fin y al cabo, discutieron abiertamente hasta el emplazamiento de "THAAD", asunto que no tiene ninguna relación con la muerte de nuestro ciudadano. Esto muestra claramente el hecho de que las autoridades surcoreanas están previendo este caso y preparando hasta su guión. Pero, sólo Malasia da espaldas a tales hechos, lo cual resulta muy lamentable.
 El gobierno malasiano tiene mayor responsabilidad del caso porque el ciudadano de la RPDC murió en el territorio de Malasia. La conducta hostil de Malasia se manifestó más claramente en el problema de transferencia del cadáver. Ese país, que hizo de modo ilegal e inmoral el examen de medicina legal, debería volver merecidamente el cadáver a la parte coreana. Pero, todavía no lo entrega presentando el pretexto absurdo de que es imposible trasladarlo antes de que la familia del muerto presente la muestra de DNA según la ley de Malasia. 
Esto demuestra que la parte de Malasia persigue alcanzar un objeto malsano politizando el problema de traslado del cadáver sin tomar en consideración la ley internacional y la ética y la moralidad. También, a principios del caso, Malasia habló ruidosamente de que detuvieron el sospechoso del asesinato. Pero, después no refiere nada al respecto. Lo más ridículo es la insistencia en que el fallecido fue envenenado por un líquido igual con un aceite que untaron con la palma de mano a la cabeza del muerto. Entonces, ¿por qué no murió esa mujer que engrasó ese líquido en su mano? Ya hemos planteado la investigación conjunta por la aclaración correcta de este caso y aclaramos la posición de que estamos preparados para enviar la delegación de juristas.
 Queremos enviar al terreno la delegación de juristas para escuchar la declaración de los presuntos de asesinato, verificar a los autores del caso, encontrarse con nuestro ciudadano arrestado e investigar detalladamente el terreno del caso y los datos de video, así como concluir imparcialmente la investigación del caso. No perdonaremos jamás cualquier intento de manchar la imagen digna de la potencia independiente y la nuclear, sino descubriremos hasta el fin los secretos de este incidente. Observaremos la conducta futura de Malasia.

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